domingo, 13 de septiembre de 2009

LA FUERZA DE LA GRAVEDAD



Estamos atrapados entre la gravedad de este planeta y la gravedad de las palabras que digamos. De ninguna de las dos nos liberaremos fácilmente. Son anclas que nos detienen y obligan a bajarnos de cualquier globo de ilusiones que queríamos montar. Muchas veces nos bajan en pleno vuelo y sin previo aviso. Por eso cada caída, es como un despertar a la realidad: a veces hay que comprobar el peso propio de lo que somos, para medir mejor el salto de lo que decimos y así sopesar el golpe de la caída.

Otras veces la fuerza de los que dijimos nos comprime como una uva bajo la gravedad de Júpiter, es ahí que exprimidos nos damos cuenta de que es hora de mudarnos de planeta o aceptar nuestro destino como jugo de uvas.

¿Cuántas veces son necesarias para que dejemos de caer por la gravedad de nuestras palabras? Yo creo que todas las que vengan, porque si bien es cierto que aprendemos a ponerle freno a la lengua, aún así hay veces que hay que dar la cara por lo que se dice y aún en lo correcto, la gravedad puede traernos a tierra sin ningún sentido de justicia, simplemente porque es una fuerza que no podemos controlar.

Así que “Houston tenemos un problema”, ya sabemos que la buena intención de lo que decimos es llegar hasta la Luna, pero a veces solo logramos besar el suelo. Todo lo que podemos decir es que cada vez que decimos algo, internamente cruzamos los dedos para que ese pequeño cohete de nuestras palabras logré desafiar la fuerza de la gravedad y elevarnos más allá de lo que creímos haber dicho.

5 comentarios:

Ameyal dijo...

La historia de la conquista espacial no fue una línea recta y ascendente sin accidentes ni retrocesos... para llegar a la luna es necesario conocer el suelo del que partimos, aunque sea a golpes y mejor si te ha tocado besarlo.

Nunca dejes que el tener que borrar o editar tus palabras encierren tu mundo para siempre...

"Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo." Wittgenstein

Ameyal dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

No sólo el peso de las palabras, también el peso de las acciones nos puede hacer caer y no le podemos dar delete, tenemos que afrontarlo. Lo mejor en estos casos es ser humilde y aceptar nuestros errores. Y lo mejor para enmendarlo es agachar la cabeza y pedir disculpas, uno se puede sorprender de lo noble que puede ser la persona que uno le hizo un daño.

Char dijo...

que bueno esta esto! gracias por ponerlo en blanco y negro, y aunque no se ha dicho todo, es un buen comienzo! Excelente.

Delta de Venus dijo...

Ay amotz, nada en este mundo es permanente y todo es reversible... todo esta en aprender de esos reveses y no caer con las mismas piedras, perdonar y pedir perdon se vale tambien

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