miércoles, 22 de julio de 2009

La Ruta Del Camaleón



En la vida son muchas las caras que no ponemos o nos ponen, pero la máscara que usamos siempre es la misma.

No importa que cameleónicamente nos arranquemos tirones y tirones de piel, al final como en el acto de los payasos y los pañuelos, terminamos por jalar nuestros propios calzones.

Cambios y más cambios. Quién sabe si al final del pasillo podremos reconocer la sombra que dejamos a la distancia. Quién sabe si al final del estribillo de la canción, aún habrá algo de armonía.

A veces me miro al espejo y reconozco a lo lejos a un sujeto que jamás visitado. Pero el me reconoce y de lejos siento su bofetada.

3 comentarios:

Adriana Espinoza Chacón dijo...

Es necesario tener varias caretas... afuera es un baile de disfraces, el éxito radica en la pericia de escoger el antifaz correcto para cada carnaval.

La Morada dijo...

Algunos le llaman sobrevivencia.

Ameyal dijo...

Sobrevivir... sí. Pero no vivir. Eso solo lo hacemos si podemos reconocer el reflejo del espejo y convivir con él porque a la par de las las bofetadas que nos lance encontraremos también palmaditas de hombro.
El problema con esto es que cuando se logra aceptar la mirada del espejo, uno quisiera también ver más allá de los disfraces de los demás y cuando no lo logramos nos empujan otra vez al baile de carnaval de danzantes camaleones...

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